¿Hace cuánto tiempo que no reservas un momento del día exclusivamente para ti? Es importante que adquieras un hábito de auto cuidado diario, aunque solo sea por unos minutos.  Cuando hablamos de auto cuidado, enseguida nos viene a la cabeza un baño caliente a solas, un desayuno en silencio o una charla con las amigas copa de vino en mano. Todo eso y mucho más es tremendamente necesario, saludable y muy útil para relajarnos, para divertirnos y para evadirnos de todas las obligaciones y responsabilidades diarias por unas horas. Pero, en ocasiones se nos olvida algo muy importante y son nuestras emociones. ¿Cuántas veces te permites el lujo de expresar como te sientes, de desahogarte o de hablar sobre algo que te preocupa? Seguro, que muchas menos de las que te gustaría.

Te invito, a que a partir de ahora, escribas un diario. Sí, un diario.

Cuando yo me planteé esto, me venía a la memoria el típico diario de adolescente con hojas con dibujos y candado con llaves minúsculas (seguro que habéis tenido alguno), y he de confesar que me parecía ridículo… pero como soy de esas personas que AMAN escribir bolígrafo en mano, me lancé a la aventura de escribir mi propio diario.

Para mí, es mucho más sencillo expresarme escribiendo que hablando por lo que el diario ha sido una verdadera liberación, pues escribo cada día lo que me ha ocurrido y también lo que siento, y es un desahogo brutal. Es como tener la sensación de vaciar tu interior de aquello que te perturba, te entristece o te incomoda.

Escribir un diario tiene beneficios emocionales y físicos, ayuda a mejorar la autoestima, a ser más consciente de nuestras emociones, reduce el estrés y ayuda a dormir mejor, pero, requiere una serie de “normas” para que surta su efecto mágico.

Ve a una papelería a comprar tu diario; no elijas cualquier cuaderno que tengas por casa. Dirígete a una papelería y disfruta mirando, tocando, oliendo y eligiendo el cuaderno que más te guste. Elígelo bien, y quédate con aquel con el que realmente te sientas a gusto, con aquel que disfrutes tocando, mirando y el que tenga un papel idóneo para la escritura.  

Elige el momento del día que vas a reservarte; no hay excusas. Tienes que crear un hábito, de la misma forma que cuando llegas a casa inviertes unos minutos en desmaquillarte. Escoge un momento en el que puedas estar tranquila y en silencio sin que nadie te moleste o te interrumpa a cada minuto (se que esto no es tarea fácil con niños pululando por casa) pero puedes elegir las horas en que ellos están en el cole, o cuando ya se han dormido. Con 15-20 minutos será suficiente al principio. No es necesario que escribas durante horas, así que estoy segura de que encontrarás el hueco para hacerlo.

Elige el lugar donde vas a escribir ; este punto es una tontería, pero es quizás, de los más importantes. Cuando tengas decidido el momento del día en el que vas a escribir, piensa en el espacio que tienes disponible para hacerlo. Lo idóneo es que busques un lugar cómodo, dentro de tu hogar o fuera de él, pero en el que puedas centrarte. Esto es importante, porque sino nos centramos en “el momento presente” no podremos mirar dentro de nosotros mismos para escribir con total sinceridad. Si prefieres puedes hacerlo en silencio o con música, y te recomiendo que con una luz tenue pero que no te haga forzar la vista. Yo uso un difusor de aromas que además es una lámpara, y aprovecho para echarle aceites esenciales…y así disfrutar de una experiencia total para los sentidos. Eso sí, usa un aceite esencial relajante. 

Escribe sin pensar ; no, no me he vuelto loca y te estoy recomendando que escribas sin sentido. Te invito a que escribas, sin más. Que escribas todo aquello que salga de ti, sin juzgarlo, sin valorar si está técnicamente bien escrito, ni si estás haciendo buena letra. Permítete expresarte, aunque no te salgan ni las palabras correctas. Escribe. Piensa en tu diario como alguien a quién le estás confesando tus sentimientos más profundos sin miedo a que te responda algo que no quieres oír. Eso no va a pasar, y por tanto, eres totalmente libre. Vas a notar un alivio que no habías sentido nunca antes, te lo aseguro.

Escribe con bolígrafo y a mano ; puedes escribir con lápiz si te sientes más cómoda, pero si tu idea es guardarlos como recuerdo o para leerlos en un futuro el lápiz terminará emborronando el papel y no se conservará de la misma forma. Escribe siempre a mano, aléjate de las pantallas y teclados para este ritual, pues se trata de que sea un viaje hacia ti mismo creando un ambiente de intimidad. 

No lo leas, y que no lo lean ; No leas lo que has escrito, por lo menos por un tiempo. Existe el peligro de que lo leas, te juzgues o seas excesivamente crítica contigo misma. Escribe por el simple placer de escribir, por el simple placer que te va a proporcionar. Por supuesto, no permitas que nadie lo lea. Un diario es un espacio privado donde puedes ser totalmente libre, y no lo serás si alguien va a leerlo. Te aseguro que eso será un freno para soltar tu mente.

Crea un hábito ; Una vez que hayas elegido momento del día y lugar, y hayas comenzado a escribir las primeras hojas, intenta crear un hábito aunque haya días que no encuentres hueco para hacerlo. Verás que con el tiempo, va a ser algo que necesites tanto, como desayunar por las mañanas. 

 Vas a notar que comienzas a conocerte mejor, a expresarte mejor, a relajarte más. Te darás cuenta de que un enfado puntual que tienes, una rabia interna que no puedes controlar, no son tan importantes después de escribirlas. A veces, sólo necesitamos sacar esa espina clavada en nuestro interior y dejarla ahí, entre las hojas de nuestro diario, y quitarnos el peso que nos suponía.

Pruébalo, y por favor, cuéntame como te está funcionando.

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