MATERNIDAD NIÑOS

El tiempo vuela: Ayer era un bebé y mañana ya empieza el colegio.

Ha llegado el gran día. Ese día tan temido para las mamás que pasamos el día con nuestros hijos.

Mia empieza mañana el colegio, por primera vez, sin haber pisado una guardería y sin separarse de mamá y papá o los abus.

Tengo una mezcla de sentimientos que no puedo controlar. Alegría por ver que va a dar un gran paso en su vida, y va a comenzar una nueva y preciosa etapa que, seguro, le va aportar mucho. Pero pena porque ya no estaremos juntas cada día, no podremos remolonear en la cama un miércoles hasta las tantas. Ya no pasaremos tantas horas juntas, y eso me da una enorme pena. No puedo evitar emocionarme al pensar que el cordón tan corto que todavía nos une tenga que cortarse durante una larga parte del día.

Veo por internet, como la gente se alegra de que sus hijos vuelvan al colegio y sin embargo, yo no puedo decir lo mismo. No me alegra para nada “quitármela de encima”. Yo hago jornadas muy intensivas de trabajo para tener muchos días libres para estar con ella y durante tres años me he dedicado a ella en cuerpo y alma. He dejado de ir al gimnasio, por ejemplo, y he dejado de lado mi vida totalmente, para ejercer su crianza de una forma lo más presente posible, y ahora eso también va a cambiar. Estará bien porque tendré tiempo para mí misma pero… la voy a echar demasiado de menos.

Parece que fue ayer cuando la tenía en brazos por primera vez y cuando dependía totalmente y ya en unas horas va a ir al colegio ella sola, va a valerse por si misma, va a crecer de repente, y se va a hacer una niña mayor. ¿Cómo puede pasar tan rápido el tiempo? ¿Cómo pueda ser que ya vaya a cumplir 3 años y ya empiece su etapa escolar?

He de decir que he disfrutado al máximo de ella (espero) y ella de mí. He podido estar mucho con ella y le he prestado toda la atención que he podido. Espero que todo el esfuerzo haya sido positivo para ella y para su educación. He procurado darle todo mi amor, mi paciencia y todo lo que he tenido en mi mano para darle.

Mañana seguro que me cuesta más a mi que a ella el hecho de separarnos y estoy casi segura que volveré llorando de la guardería, aunque esté a escasos metros. (Voy a intentar llorar mucho esta noche para agotar   las “grálimas” como ella dice) .

De todas formas, en un rincón de mi corazón estoy tranquila porque el cole al que va es maravilloso. De verdad que todo lo que diga de él es quedarme corta. Se va a un cole donde la van a tratar de maravilla y por tanto, me quedo más tranquila sabiendo que se queda en buenas manos.

En fin, comienza una nueva etapa para las dos, que tendremos que afrontar poco a poco. El periodo de adaptación, también es para mí.  Espero hacerlo bien.

¿Y vosotr@s, cómo os tomáis la vuelta al cole de vuestros pequeños?

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1 COMMENT

  • Bebé a Mordor

    Ay, madre… Mucho ánimo. Yo lloraré el jueves. Qué le voy a hacer… Ay…

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